¿Es la Menstruación un tabú?

¿Sigue siendo la Menstruación algo tabú? SÍ rotundo. Para responder a esta pregunta voy a lanzar otra más, ¿Cómo se suele nombrar a la menstruación?

La médica Carme Valls señala que “existen nombres para no nombrar”. Diré aquí, algunos de los más frecuentes y curiosos: La regla, la visita, esos días, estar mala, indispuesta, la prima, la maldición, la cosa, e incluso algunos claramente despectivos como la guarri o cadáver corrompiéndose.

Estos nombres están relacionados con diversos aspectos o características de la menstruación.
Así, existen nomenclaturas relacionadas con la regularidad, con la presencia de un acontecimiento que visita el cuerpo desde fuera, con la vivencia de la menstruación como enfermedad, con el deseo de no nombrarla, con el color rojo, como señal de las diferencias, o como vivencia de algo sucio o impuro.

El repertorio es extenso y la mayoría de estas expresiones tienen un contenido muy peyorativo.

Tabú significa lo prohibido, lo peligroso, pero, a veces, tiene al mismo tiempo carácter de sagrado.

Señala la psicóloga Victoria Sau que el ciclo menstrual es un hecho femenino, y como la mujer es el sexo dominado, los mitos y los tabúes no hacen sino manifestar esa situación y por tanto invisibilizar o esconder este proceso natural.

Así que, como primer paso para cambiar esto, debemos referirnos por su nombre correcto: MENSTRUACIÓN.
Palabra que deriva etimológicamente del latín «mensis», «mes», que a su vez proviene del griego «mene», «luna». Y constituye una parte muy importante de la Salud y la sexualidad humana.

El contexto sociocultural en el que vivimos se ha encargado de generar discursos diferentes –la mayoría peyorativos y del miedo-, que no hacen más que tapar este proceso humano propio de la naturaleza, a través de diversos mitos, tabúes y creencias erróneas que tienden a subrayar lo patológico de la menstruación –dolor, debilidad, estorbo, etc.-

En un reciente estudio cualitativo se analizaron los miedos sobre la menstruación y la salud, y observaron que las informantes padecían abundantes temores relacionados con la higiene y el uso del agua durante la menstruación, miedos que han llegado hasta nuestros días mediante transmisión oral.

¿Conocéis algunos mitos más que aún perduran en nuestra sociedad?
Seguro que sí,… aquí van algunos:

  • Que se corta la mayonesa.
  • Que se es mujer con la primera menstruación.
  • Que su regularidad debe ser de 28 días.
  • Que no se puede tener sexo menstruando
  • y que es imposible quedarte embarazada.
  • Que huele mal y da asco.
  • Que el dolor durante la menstruación es normal.
  • Que menstruando las flores marchitan.

En fin, pues todo esto es falso y, curiosamente, algunos de estos mitos son aún fomentados por la industria farmacológica y la de productos de supuesta higiene.
Un excelente ejemplo de estos mitos lo encontramos en una novela de Marcela Serrano, cuando la protagonista narra su primera menstruación, y dice así: “los campesinos creían que si una mujer menstruando cruzaba un campo de sandías, éste se secaba. Y ponían maravillas para proteger los sandiales. ¿De qué se protege uno sino de las maldiciones?”
Pues… eso mismo me pregunto yo ahora.
Los mitos determinan el modo en que el imaginario social y colectivo se configura.
Nos ayudan a entender el mundo, nuestros sentimientos y construir un relato sobre lo que somos o desearíamos ser.
Los mitos han acompañado a “nuestra particular especie” desde el origen de los tiempos. Somos animales sociales con capacidad para imaginar historias sobre aquello que nos rodea.
Por lo tanto, la construcción de mitos es un elemento indispensable en los procesos de socialización,
Pero, ¿son todos los mitos iguales?
Llamamos post-verdad a aquel fenómeno político por el que se construyen imaginarios colectivos utilizando como único ingrediente la mentira.
Pero veamos… ¿Cúales son los fines que pretenden aquellos que utilizan la mentira a sabiendas de su falsedad?
Crear sociedades atemorizadas a la diferencia, intolerantes y sumisas.
Llamamos patriarcado al conjunto de normas y prácticas sociales y culturales, creadas por los hombres y dirigidas a la subordinación y control de la vida de las mujeres.
Los mitos, dirigidos a menospreciar, desnaturalizar, infravalorar, ridiculizar o invisibilizar el ciclo menstrual, son enormemente simbólicos porque representan un ataque a un proceso biológico singular y genuino de las mujeres.

De acuerdo con diferentes autoras, la menstruación no debe entenderse como algo sucio o señal de inferioridad ni de ningún tipo de maldición, sino que debemos convertirla en un aviso biológico de nuestro organismo, en otras palabras, un indicador del estado de salud.

Este post es la transcripción de la emisión del programa de Radio DosRombos, puedes escuchar el podcast del aquí.

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